Cuando la soledad
Se disfraza de música
Y el alma se llena
De pesadumbre
Los recuerdos molan el
suspiro
Llenando
La mirada de tempestad
Y vuelven las gaviotas
En la llanura de mis
esperas
Vuelan inquietas
Buscando donde evocar un
nido
Dibujando alocadas estrellas
En el oasis más
cristalino
De labios escritos
Y la llamada inquieta
De la espera
No deja mirar la luna
Muerte
Que se desvanece
Y el rostro empalidece
En algún puerto ribereño
Descanse
La cumbre de los sueños
Pasmando un beso
Y la paz del cielo
Enmudece
El tiempo



