Oliendo a piel de la cripta:
Esfumada desde el aliento sin libertad
Dentro del humo de la tempestad
Oleo sin huellas entintado
Entre llamas y sangre escarchada
Por grietas en la piel del tiempo
Y angustias de una vida lacerada
Por el flagelo de su propio destino.
Camina lento sin premura
Pasos sinuosos y ásperos
Casi aplastados al barro
Por ácaros hambrientos
El temor de la fosa más profunda
Arropada entre laceros ropajes negros
Tinte agujeros picados
Podredumbre deja sin luz los huesos
El cuerpo se entremezcla
Entre ramas secas pantanosas
Se presiente el aliento,
Más maloliente; brizna oscura
De aquellas noches interminables
Atentaban contra su propia sombra
Sus alimañas sudaban a su vera
Solo se desdibujaba la luz de sus ojos
En lejanía del sendero
Una luz se escondía
Asustada de su propio reflejo
Deja basé ver solo esos ojos en lejanía
Mirada dulce de quien está escondido
Como en un país de ensueños dulzura poseía
La mágia dulce de ensueños
Mirando lo que es por dentro
Ese reflejo brilla una noche, en un lucero
Y allí lo que es a las sombras
Extiende su mano
En las penumbras de ese lugar temido
La mirada ve la mano extendida
Pero ella se pierde en la distancia
Gusanos jugando entre lo que queda
Carroñera de un destino
Ya todo está al descubierto
Que pasara en la piel estrujada donde quedo
Aquella pequeña dulce muñeca de patas largas
Niñez de pelos entretejidos en trenzas
Rojizo reflejo de su cabello con risos
Ojos miel mirada brillante inocente
Sonrisa propia siempre latente
A flor de luces de ilusiones con esperanzas
Que se tiñeron de negro
En un paso a paso
De su camino
Hay destino cruel de aquella silueta
Que solo quedo estancada en la cripta
Buscando allí un destino
Será que vive o está muerta
Allí la sombra brilla carente de
silueta
Extiende su mano limpia y llena de esperanza.
Ya no quiere mirar el espejo de su propia vida
Solo quiere abrazarse a su destino
Y seguir camino en ese lugar pantanoso
En que se quedo así misma por algún motivo.
Encontrando piedras que dejar en su destierro
Bichitos cantarines de la noche con luz propia
Y una canto ajeno de hermosa melodía
Alcanza el alma que brilla por si sola
Y sabe que allí quedo sin nada algún día.
alma luz gonzalez.

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