miércoles, 30 de mayo de 2012

Oliendo a piel de la cripta...



Oliendo a piel de la cripta:
Esfumada desde el aliento sin libertad
 Dentro del humo de la tempestad
Oleo  sin huellas entintado
Entre llamas y  sangre escarchada
 Por grietas en la piel del tiempo


 Y angustias de una vida lacerada
 Por el flagelo de su propio destino.
Camina lento sin premura
 Pasos sinuosos y ásperos
Casi aplastados al barro
Por ácaros hambrientos


 El temor de la fosa más profunda
Arropada entre laceros ropajes negros 
Tinte agujeros picados
  Podredumbre deja sin luz  los huesos
El cuerpo se entremezcla
Entre ramas secas  pantanosas


Se presiente el aliento,
Más maloliente; brizna oscura
De aquellas noches interminables
 Atentaban contra su propia sombra 
Sus alimañas sudaban a su vera
 Solo se desdibujaba la luz de sus ojos


En lejanía del sendero
Una luz se escondía 
Asustada de su propio reflejo 
Deja basé ver solo esos ojos en lejanía
Mirada dulce de quien está escondido 
Como en un país de ensueños dulzura poseía

  La mágia dulce de ensueños
Mirando lo que es por dentro 
Ese reflejo brilla una noche, en un lucero
Y allí lo que es a las sombras
Extiende su mano 
En las penumbras de ese lugar temido


La mirada ve la mano extendida 
Pero ella se pierde en la distancia
Gusanos jugando entre lo que queda 
Carroñera de un destino 
Ya todo está al descubierto
Que pasara en la piel estrujada donde quedo 


Aquella  pequeña dulce muñeca de patas largas
Niñez de pelos entretejidos en trenzas
Rojizo reflejo de su cabello con risos
Ojos miel mirada brillante inocente
Sonrisa propia siempre latente
A flor de luces de ilusiones con esperanzas 


Que se tiñeron de negro
 En un paso a paso
De su camino
Hay destino cruel de aquella silueta
Que solo quedo estancada en la cripta 
Buscando allí un destino

Será que vive o está muerta
Allí la sombra brilla carente  de silueta
Extiende su mano limpia y llena de esperanza.
Ya no quiere mirar el espejo de su propia vida 
Solo quiere abrazarse a su destino
Y seguir camino en ese lugar pantanoso

En que se quedo así misma por algún motivo.
Encontrando piedras que dejar en su destierro
Bichitos cantarines de la noche con luz propia
Y una canto ajeno de hermosa melodía
Alcanza el alma que brilla por si sola
Y sabe que allí quedo sin nada algún día.

alma luz gonzalez.





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