martes, 12 de enero de 2016

mirando el ventanal...






Sentada en el féretro de mí existir

Medito en la minúscula silla

Mirando detrás del ventanal

Nada es furor

Se perdió las ganas de sonreír

Esa pueril perla 

Se partió hace tantos lustros

El incomodo reloj me asusta a destiempo

Las llamaradas del llamado más allá

No me asustan como algún tiempo 

Me asusto…

Los labios se secaron 

Son como arena seca desterrada

Las miradas se pierden

Húmedas en la sombra 

del campanario de algún pueblo en tinieblas

Flotan en el aire 

Susurrando ecos de mi alma resquebrada

Llueven cristales rotos 

Del espejo de mi rostro quemado



Por el ausente amor se partió antes de nacer…

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