Me veo subiendo a una carrosa
La de la estafa de una vida perdí
La de dos lustro sin vivir
La luna llueve ardiendo mis entrañas
Duelen las estrellas por mí
Más les canto a las luciérnagas
Susurrando mis penas
No obstante las miro
Pidiendo su luz
Que entiendo
Ya no soy la que fui
Partí sin irme
Acá me siento a escribir
Y me desojo
En pedacitos de mí
A mi mima
Sé que el dolor se quiebra
Y el alma se purifica
La piedra caliza se quema
Dentro de una pasión escondida
Qué bonito aun el día
Poder sentir
El sol en las alturas

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