La mañana se torno desnuda de sentimientos, nubes blancas que de negro se visten en tu ausencia.
¿Donde has metido tus huesos ?esos escalofriantes que me elevan al recordarte.
Los deseos y mentiras ajenas, solo me dicen no estás. Te sucumben a mi mente.
Tráeme Ángel caído su alma dibujada en el viento; como susurro hecho gemido, de mis suspiros expendidos al infinito.
Allí yace el, sin deseos de verme .Allí no me quiere.
Y más me ausento; yo misma de mis ilusiones.
Ya caen a diario por no tenerlo, se marcho lejos me lo llevo la señora, y la abrazo como si ella tuviera más peso en su corazón.
Tanto nos dimos; tanto floreció en nuestra aura pudiendo vestir de magia cada momento juntos.
Y las sonrisas elevadas a la luna. Celosas las estrellas formaban una galaxia desconocida, resplandeciente con manantiales de luceros, que caían como estelas fugaces en cada encuentro.
Todo era como un eco de palabras dulces como miel. Hablaban de envidia y las nubes se movían.
Era ese un amor tan fuerte tan propio de ti y de mí
¡Amor verdad! ese que jamás se olvida ;se queda como raíz en el alma.
Pero cae mi angustia; de por mas quererte tener a mi lado, más se me nubla la razón y estas tan lejos solo tu alma la tengo por las noches en mi cama.
Cuando por sueños me traen tu aroma y tus caricias; allí quiero quedar, pero el trueno de la vida misma me despierta a un nuevo día.
Y entonces allí respiro y me quedo con tu aura, envuelta en la mía.
Se que no soy yo quien camina, somos los dos, en este camino; que es la rutina de mi vida. Mañana despertare con tu aliento y me dará fuerzas a otro nuevo resplandor de nuestras almas hasta algún día.

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