Final…
La doncella de la noche
Arraigada por el temor
De ser acechada
por la noche de brujas.
Solo buscaba esconderse de su pulpito
Sabía como cada año
De esos espantosos rostros
pintados y deambulando por el cementerio
Jugando a no sabía que
ella se atormentaba
Entonces el cuervo
desenfrenado e inmerso
en un abismo infernal
Recogiendo los despojos
En esa noche mortecina sin ningún
Destellante rostro verdadero
La noche seria eterna para ella
Pero era atravesada su paz eterna
Por esos juegos diabólicos
De los jóvenes
Que hacer… pensó ella
Ella, solo quería morar
en sus tiempos caminando y cantando
A las ánimas del purgatorio.
Sin ser molestada
Hete aquí entonces.
Dijo a un hada de cartón
Tenían en la capilla del lugar
Llorando sangre helada y escarchada
Con cada suspiro del aliento
Ella emanaba, el hada se congelaba
Y luego como magia
del tempestuoso aullido
De los lobos
El hada tomo cuerpo
Y alas como color y llanto
Luego de llorar y mover las tierras
y sus tumbas escarchadas
Despertó
y con ella todos los cuerpos enterrados
Y así fue que de repente
Todos se encontraban en el atrio de la iglesia.
Sus cuerpos desprendidos
Los dedos
Las pupilas rotas
Agujeros con gusanos
que salían de los huecos
Y así de cada tumba
retumbaba la muerte
espantosamente las ánimas despiertas.
Y fue allí en ese instante
los jóvenes del lugar entraban,
saltando,
tumbando una puerta de tejido
Allí buscando y riendo
cantando todos con antorchas…
buscando atrios donde romper tumbas
y no fue posible
en ese momento se encontró con agujeros
y no había cuerpos
Todos se miraron
Las mujeres corrían
queriendo escapar de ese lugar asustadas
y los jóvenes desprovistos de la realidad
sólo querían intentar quedarse
Cuando de repente las niñas vuelven al lugar
Gritando y llorando
las animas despreciables
nos intentan devorar
Los lobos con ojos diabólicos
y los cuervos enloquecidos
La muerte acechaba
junto a los miedos
Los niños peleaban
Fue terrible fue moho
y putrefacción
cada golpe se desprendía.
Y así la niña
llego a donde estaba el cruel armado
Y cantando
con su voz del tiempo infinito
todos se azoraron y de pronto
Se rompían los cuerpos
y se volvían a los féretros sucios
Y de repente un fuego terrible
Se quemaba todos los cuerpos
del pantano negro
Gritos y desesperación
la niña seguía cantando
Todos los humanos corrían y juraban
jamás regresar al cementerio.
Allí luego la niña dejo de cantar.
Y sus ecos soplaron en el infinito cielo
y cayeron burbujas de fuego
para sellar el lugar
Y así los cuerpos poder descansar
en la eternidad de la noche tenebrosa…
La niña sorprendida por el fuego
y una llamarada del color
que más le gustaba a ella .
La llamaba
y al rosarse con la mano
Ella se fue tan lejos
como la aurora.
Y así cada año
Se ve su color purpura
Favorito
Dibujando
Su ternura
En el azul cielo
Cada día
Recordando
su historia.

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