Se aproxima la hora, pesan los minutos.
El espejo mira solo el labial rosa como a el le gusta.
Dulce espera, perfume fresco y dulce para envolver sus besos.
Verte llegar me provoca en vos baja decir:-¡acá esta!-.
Ya esa mirada angelical me lleva a suspirar.
Un susurro en mi oído derecho hace latir mi corazón.
La dicha de sentir mi perfume le envuelve la razón.
Dice el -aroma de pétalos de rosas, valió la pena, la espera-.
El silencio hace un sinfín de sentimientos se expresan en el aire.
Las miradas atrapan el deseo de unir los labios lentamente
Besos de miel estallan en ese instante suave y tiernamente.
La piel transpira, comienza a sentirse como palpita el vientre.
Explota el murmullo de gemidos silenciosos a la espera.
Y luego hacen eco en un beso que quema la piel.
Uno y mas y muchos mas besos olvida la espera.
Ellos devoran por completito mi cuerpo como miel.
Se enciende el alma con tanta pasión
Nuestras miradas quieren equilibrarla.
Pero el amor es tan fuerte no puede pararla.
Y se comienza a escuchar la canción.
Y con tanto frenesí se culmina al éxtasis de un puro amor.
El vientre palpita, la piel transpira el alma canta en si menor.
Los besos devoran dos pasiones y las transforma en un solo cuerpo.
Los rayos de luz salen del pecho y resplandecen el firmamento.
Quitándole brillo a las estrellas las que celosas espían el encuentro.
Explota la sangre que fluye, allí en el arco iris, el también vive ese momento.
Y esa canción, esa nuestra, la de saxofones y clarinetes, nos invita a otro encuentro.

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