El mundo se hace ancho y ajeno.
Me une solo algunos afectos.
Esos nos regalan la vida.
Casi ella sin querer nos da.
Son solo migajas del destino.
Ciento que me hundo en el horizonte.
Aquel la paleta de color.
Me llevo hasta un nuevo día.
Las hojas secas hacen de martirio.
Recordando que paso una vida.
Así seca las huellas quedaron.
Se esfumaron como arena en desierto.
La tristeza empaña la vista.
Como neblina de invierno.
La soledad queda alojada de por vida.
No molesta solo da pena.
Solo pido el silencio.
No enmudezca mi alma.
Esa escondida por algún rayo.
Quebró su alegría y ahora se esconde.
Temerosa a cualquier rayito de luz.
Quiere brotar como raicita germinada.
Solo pido el silencio.
No enmudezca mi alma.
Solo pido sonrisas para regalar.
Al viento de día y de noche.
Y vuelva a surgir solo para los demás.
Nunca jamás nunca para mí.
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