Los bosques son abrazados por lluvias ácidas
No pueden controlar esa situación y piden auxilio.
Le ruegan al sol tenga piedad de ellos,
Los árboles pelean con los efectos invernadero no quieren el exilio.
Los ríos que ya no quieren subsistir.
Se alejan dejando la tierra seca, no la quieren germinar.
Cansadas de tanto maltrato se unen para maltratar.
Quedan allí despojos depositados, esperando algún final.
Las lluvias que furiosas al ver tanto descontrol no deja de llorar.
El sol acompaña al fuego, la tierra seca no deja de clamar su dolor.
El clima como niño va de acá para allá sin poder escapar.
La tierra confundida, entristecida, se vuelve a descontrolar.
Algunos piensan -agüita ¿donde vas que no te encuentro?-
Se secan por consecuencia, - agüita donde escondes tu penar-.
Erosionando su bronca no hay destino fijo, más eso ha de llegar.
Bellezas para el mundo van pidiendo al cielo socorro.
Las tierras y océanos calientan por demás su caudal
Y los bailes de los gases, hacen burbujas en la piel
Dañando el aire fresco, nos deja su maldad cruel.
Los océanos ya no saben para que lado retomar su sal.
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