Era un mañana de verano, como tantas, el sol brillaba intensamente dando sus rayos detrás del ventanal. Me encontraba tumbada en mi confortable sillón de color suela con mi almohadón de haditas, solo mi alma, mi perra y yo nadie más. Oía los latidos de mi pena golpeaban contra el pecho retumbando mientras escuchaba una suave melodía de la radio vieja se encontraba en la mesita a mi izquierda.
De repente recorría mi rostro acalorado, una suave brisa que venia acompañando de una silueta fantasmal la que se desfiguraba en el paso hacia mí. Mi pecho acelero mas rápidamente como asustada o sorprendida no sabia que seria ese instante, si era real o una pesadilla.
Esta silueta se iba acercando lentamente, se dirigía cada instante más hacia mí. ¡Qué extraño!, ¿quién era? mi miedo comenzaba a florecer como capullo en flor, pero la inquietud me llenaba el sombro de ver eso que se acercaba con paso sereno lo que mas divisaba era un rostro conocido, y eso me lleno de paz y felicidad el pecho. Cada vez mas cerca mas olía el perfume conocido ese me abrumaba siempre y me llenaba de dulzura, como Ángel me sonríe esa imagen, sin mover sus labios, yo escucho sus palabras dentro de mi cabeza…
“No temas”, (dice serena y calma) solo vine a calmar tu pena, ese dolor pasara,-tranquila hija mía ella estará bien, aun tiene mucho por vencer pero saldrá feliz de todo- ,y dice por ultimo…-y tu también -.luego me envía besitos de osos en sus manos como hacia cuando yo era niña .
Al instante se me cierran los ojos y esforzándome a abrirlos, luego al lograrlo ya no veía su silueta allí.
Pensé, ¿seria ella?, o… ¿un sueño para calmar mi pena?...
Quien puede saber ¿ que fue?.
Solo se que me hizo bien y relajo mi pensamiento y dio fe a mi corazón; de que todo saldrá bien.

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