Era un día de verano, el sol brillaba intensamente. Me encontraba en una playa solitaria, no había nadie más que yo y mi sombra, tumbada sobre la arena blanca, oía como las olas golpeaban otras; olas iban y venían, una suave brisa recorría mi rostro acalorado, allí frente al mar.
Estaba como siempre disfrutando de aquel momento yo y el canto de las olas jugando con la brisa de aquel lugar, ese momento allí, ese, justo era cual soñé en mucho tiempo siempre rondo por mis pensamientos, y siempre soñé poder cumplir.
Y ese día parecía había llegado yo allí a solas con mi sueño hecho realidad.
Sin embargo, de repente a lo lejos, como flotando de entre las olas y la bruma del mar, se vislumbraba una silueta como fantasmal no se divisaba bien que era pero eso se iba acercando lentamente., se dirigía hacia mi. ¡Qué extraño!, ¿quién era?, ¿de quién se trataba?, ¿acaso venía a perturbar la paz de mi soledad?, el corazón me palpitaba con fuerza. Aturdida mire alrededor de mi no había nadie, tome por momentos recaudos que seria eso no se distinguía muy bien…
Cada segundo que brillaba el sol en el rostro mas se acercaba y tomaba una forma y color ,ella no podía dejar de divisar lo que veía ,no se veía bien solo era como una forma de cuerpo y mucha luz no sabia si era el brillo del sol formaba esa figura tan bella y sonora…
Quien eres?- le pregunto,
No sabes?-contesta…
No!,¿ quien eres? Vuelvo a preguntar.
Soy: tu ilusión ¿acaso no me dibujaste tú, en tu mente?
No recuerdo haber tomado el lápiz digo riendo…-
En ese instante me toma de sus manos y el calor se palpitaba en el pecho, sus palabras dulces entraban en mi corazón y esos labios daban ganas de saborear como fruta prohibida.
Fueron simplemente unos minutos para que ya me sintiera feliz y enamorada y el también, era como si Cupido entrelazara las almas de aquella silueta salida del horizonte en el mar y mi cuerpo tendido allí en las blancas arenas.
En un instante luego de miradas atrapantes y besos inolvidables mis ojos se cerraron…como de felicidad.
Y terrible desenlace el mío cruel y nada inusual en mi destino ,al abrir los ojos, esa silueta se había desaparecido …a lo lejos unas gaviotas comiendo restos de los pesqueros .sentada en la arena seca me siento y miro al mar…en silencio ,atrapada en aquel azul del cielo me digo que haz hecho de mi…
De repente recuerdo el nombre… ¡ilusión!
Allí mi destino irrumpe nuevamente mi vida y vuelve mi querida y esperada soledad.

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